El terrorismo y los nuevos escenarios entre Cuba y EEUU

En un artículo escrito por mí titulado
[https://percy-francisco.blogspot.com/2015/07/el-terrorismo-y-los-nuevos-escenarios_44.html]”

Reflexionaba hace dos años sobre las amenazas que debían
enfrentar ambas naciones en su empeño por mantener relaciones
diplomáticas, las cuales procedían de quienes trataban de
obstaculizarlas o de atacar a cualquiera de ambas naciones por medios
violentos. Al respecto, sugería: 1) Losnuevos desafíos que presenta la
amenaza terrorista para vulnerar el proceso de acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos requieren de ambas partes urgentes medidas a adoptar.

Algunas de estas debe realizarla cada nación por separado para garantizar su
seguridad nacional, a la par que otras han de hacerse conjuntamente, sobre
la base de una acción coordinada y con total transparencia. 2) La
condición esencial para lograr un enfrentamiento eficaz ante el reto
terrorista es la apertura inmediata de canales de comunicación
seguros, transparentes y en tiempo real entre los órganos de
enfrentamiento entre ambos países. 3) Cada parte ha de garantizar a
su par el envío de información oportuna y con inmediatez para
salvaguardar que las acciones terroristas en marcha sean desarticuladas a
tiempo. Cuba, particularmente, ha cumplido decorosamente con este precepto,
informando a los EEUU sobre cualquier acción que ponga en peligro su
institucionalidad y seguridad ciudadana. EEUU debe empezar a hacerlo con
honestidad. 4) Corresponde a la parte cubana estudiar
detalladamente los nuevos escenarios a los que se enfrenta ante la apertura
de una embajada norteamericana en su territorio. En esta dirección,
las autoridades cubanas deben prestar total atención al
desempeño del terrorismo internacional, particularmente al yihadismo
radical, así como evaluar en qué medida su territorio puede
ser usado para un ataque contra EEUU y sus objetivos. 5) El
perfeccionamiento de la labor de monitoreo permanente del terrorismo
internacional pasa a ser una cuestión de primer orden –tal como
lo será la nueva actividad de inteligencia que desarrollarán
en suelo cubano las agencias norteamericanas, ya que ha sido demostrado que
la CIA, la NSA y otros espías a sus propios amigos–. 6) Tal
desafío impone un replanteo del trabajo de seguridad en las fronteras
cubanas, el intercambio de las bases de datos sobre grupos terroristas, el
adiestramiento de las fuerzas, el estudio concienzudo de las
vulnerabilidades, el compromiso de las masas agrupadas en los CDR en la
vigilancia en la retaguardia, el desarrollo de una agentura más a
tono con los nuevos peligros potenciales, así como una
concientización interna de la incidencia de este fenómeno en
el nuevo contexto. 7) A Estados Unidos le corresponde hacer por primera vez
en su historia un serio estudio de los grupos terroristas anticubanos
asentados en su territorio. El mismo debe combatir y neutralizar el
compadrazgo de estos grupos con influyentes sectores de la ultraderecha en
el Congreso y las élites de poder político y económico.
La propia historia demuestra que estos grupos carecen de respeto por EEUU y
acuden a la violencia como arma de su política anticubana. 8)
Ambas partes, con entera transparencia y sin dobles raseros deben estar
dispuestos a combatir el terrorismo en todas sus manifestaciones.

En otro artículo [http://www.rebelion.org/noticia.php?id=203519]reflexionaba
igualmente:“No es casual que la ultraderecha norteamericana mantenga una
posición opuesta al diálogo soberano entre ambas naciones y,
aliado a ella, se encuentren aquellos grupos e individuos que han sostenido
durante décadas el uso de la violencia como método para
derrocar a la Revolución, así como atentar contra aquellos que
han propugnado un discurso de diálogo entre la emigración
cubana y el gobierno, así como el acercamiento entre ambos
pueblos.”

Y me preguntaba: ¿En qué medida esas oscuras fuerzas de la
reacción anticubana pueden ser peligrosas para Cuba y los Estados
Unidos en este nuevo escenario?

La respuesta es obvia.  Existen en los EEUU fuerzas que controlan los
servicios de inteligencia vinculadas al deep state que se han visto
involucradas en black ops no controladas ni por el Congreso ni por el
propio Ejecutivo, encargadas de realizar operaciones negras, sobre todo
aquellas que se manifiestas como operaciones de bandera falsa.

Advertía en este trabajo lo siguiente: “No tengo la menor de
las dudas de que esas fuerzas tenebrosas de la derecha fascista en EEUU,
aliada con sus peones terroristas de origen cubano y de otras
nacionalidades, se preparan para realizar acciones violentas contra
objetivos seleccionados para viciar y poner en peligro este acercamiento
diplomático. De esta forma sembrarían recelos y
frenarían deliberadamente este proceso.”

“¿Se ha pensado acaso que la embajada cubana en Washington y
los consulados que se han de abrir en varias ciudades de EEUU pueden ser
blancos de un reverdecimiento del terrorismo doméstico de los grupos
terroristas de origen cubano, al estilo de Omega 7? Una acción contra
los mismos pondría a EEUU sobre la palestra de un duro
cuestionamiento por la parte cubana y viciaría las relaciones entre
ambas naciones.”

“Por otro lado, las fuerzas de la ultraderecha bien podrían
promover en suelo cubano acciones violentas contra la embajada
norteamericana o empresas que en un futuro inmediato tengan
representación oficial, haciendo uso de falsas banderas, con lo que
se buscaría el mismo objetivo. En este sentido se debe pensar que el
yihadismo radical pasa a ser un nuevo peligro para las fuerzas de
enfrentamiento y prevención cubanas, ya que los objetivos
norteamericanos están en su mira alrededor del mundo.”

Decía igualmente: “No es la primera vez que mediante el
empleo de operaciones oscuras y falsas banderas Estados Unidos y otras
naciones poderosas logran desestabilizar una nación y encuentran
dudosos pretextos para planear invasiones a diferentes países. Usar
manipuladamente las falsas banderas es un arte de la guerra silenciosa y una

variante de planes desestabilizadores que debe ser estudiado en tiempo
real.”

La actual investigación del Departamento de Estado y el FBI,
conjuntamente con la que realizan las autoridades cubanas por su parte, 
sobre los ataques con dispositivos acústicos contra funcionarios
diplomáticos norteamericanos en la Isla, parecen apuntar cada vez
más hacia la total inocencia de Cuba y su repudio, al respecto
quedó manifestado en la declaración realizada por el MINREX
[http://www.minrex.gob.cu/es/declaracion-del-ministerio-de-relaciones-exteriores-de-cuba-5],
dejando a los involucrados en la  indagación por determinar quiénes
fueron los autores de dicho ataque. El MINREX cubano expresó:
“El Ministerio enfatiza categóricamente que Cuba
jamás ha permitido ni permitirá que el territorio cubano sea
utilizado para cualquier acción en contra de funcionarios
diplomáticos acreditados ni sus familiares, sin excepción.
Asimismo, reitera la disposición a cooperar para lograr el
esclarecimiento de esta situación.”

Tampoco Cuba permitió a nación alguna u organización
extremista actuar con impunidad en estos eventos. Es justo aclarar que hasta

el momento, salvo la torpe expulsión de dos diplomáticos
cubanos en EE UU, el gobierno norteamericano ha sido cauto y mesurado,
quedando la burda manipulación en manos de medios tendenciosos y en
vulgares acusadores como el senador Marco Rubio.

Hasta el momento se pueden manejar algunas hipótesis sobre los hechos
que provocaron daños similares a los síntomas de una
conmoción cerebral, con secuelas en el sistema auditivo. Muchos
medios occidentales han tratado de desentrañar antiguos supuestos
hechos que involucraban a la URSS por ataques con bajos niveles de
microondas y otros ataques electromagnéticos contra sedes
diplomáticas norteamericanas en Moscú, en un claro intento de
inculpar a Rusia por este reciente ataque en La Habana, enardeciendo
aún más la histeria anti rusa promovida por los grandes medios
norteamericanos como Associated Press, CNN, Newsweek y The Washington Post.
Otros medios especulan sobre la supuesta participación de algunos
mandos cubanos en apoyo del ataque acústico por parte de
especialistas rusos, lo que es absurdo totalmente. Lo mismo ocurre con la
manipulación mediática de este hecho tratando de inculpar a
naciones amigas como China e Irán.

Como consecuencia de estos hechos los EEUU adoptaron la irracional medida de

expulsar a dos diplomáticos cubanos, ante el abandono de su
misión –a consecuencia del ataque acústico– de dos
funcionarios norteamericanos. Esto se hizo prematuramente bajo el burdo
pretexto de que Cuba incumplió con su obligación de proteger a
los diplomáticos acreditados bajo la Convención de Viena.

Las armas acústicas se han puesto en boga en los últimos
tiempos como medio de represión de protestas, al emplear frecuencias
de menor o mayor rango a las que percibe el oído humano –entre
los 20 Khz hasta 300 Khz– y provocando en sus víctimas diversos
daños que pueden causar mareos, cefaleas, perdida de
orientación y audición, así como otras secuelas como la
desestabilización del sistema nervioso. Entre ellas se destacan los
llamados cañones acústicos LRAD, conocido como 
Dispositivo Acústico de Largo Alcance y fue desarrollado por la
empresa LRAD Corporation, con sede en San Diego, California, enfrascada en
este empeño desde 1996.

Según Wikipedia
[https://es.wikipedia.org/wiki/Dispositivo_ac%C3%BAstico_de_largo_alcance]
este dispositivo circular con un diámetro de
83 cm y un peso de 29 kg, puede generar un rayo relativamente
direccional y con poca dispersión, sin afectar a su operador. Existen
versiones más pequeñas del mismo identificadas como MRAD y
LRAD500.  La verdad es que su fabricación inicial corrió
a cargo del Pentágono y ha sido usado abundantemente por las fuerzas
policiales norteamericanas contra el movimiento Ocuppy Wall Street en
ciudades como Chicago y Pittsburg, por las fuerzas sionistas en Gaza, por
las fuerzas represivas yanquis en Irak y Afganistán, así como
en naciones como Gran Bretaña, Francia, Colombia y otras.

A saber, Cuba no ha adquirido dispositivos de este tipo o los ha empleado
públicamente en alguna oportunidad.

Por mi parte me inclino hacia la hipótesis de que este evento ha
sido, a fin de cuentas, una operación de bandera falsa promovida por
la CIA en contubernio con sectores de la extrema derecha norteamericana
persiguiendo objetivos como mantener la histeria anti rusa, afectar las
relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos. La CIA cuenta con amplia

experiencia al respecto. Temo también que estas fuerzas estén
tratando de vulnerar las directivas de la TSA y de intentar atentar contra
aeronaves norteamericanas en las rutas entre Cuba y EEUU o crear falsas
amenazas al respecto.

15/08/2017 23:48 mayabeque #.

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