Rosita Fornés en sus 95 años

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Por Miguel Barnet

English version at the end of the text

¿Cómo hablar del arte en Cuba sin mencionar a Rosita Fornés? ¿Cómo hacer un recuento de la vida cultural del país entre los siglos XX y XXI sin hablar de Rosita Fornés?

¿Cómo ser cubanos y contemporáneos si no contemplamos en nuestro imaginario y nuestra memoria colectiva la figura de Rosita Fornés?

¿Cómo decir que tenemos un arte lírico, una comedia musical, un teatro vernáculo, un teatro dramático, una canción nacional, un cine, un cabaret rutilante y universal y una vedette única e insustituible sin mencionar el nombre glamuroso y universal de Rosita Fornés?

¿Cómo antologar a las figuras más prominentes del siglo XX sin incluir el nombre de ella? Imposible.

¡Qué explosión de arte y alegría, de vocación cosmopolita y nacional se produjo en La Corte Suprema del Arte, de Monte y Prado, cuando aquella adolescente subió al escenario a entonar una canción española en el lejano 1938!

A partir de ese día, grande para el arte interpretativo en Cuba, las cosas se empezaron a definir antes y después de ella en el mundo del espectáculo.

Porque ella le supo imprimir a la música española ese ingrediente transculturado que la hacía sonar ibérica y tropical, sensual y colmada de salero.

Ella se inscribió en el hall de las estrellas cuando las otras pasaron fugaces, cuando no inadvertidas. Porque ella tuvo ese don especial y supremo que le dio la vida y que se consagró con la aprobación del más exigente y sensible gusto de su público.

¿Y cuál es su público? Fuenteovejuna, podríamos  gritar. Porque ella ha tenido el don de ponernos a todos de acuerdo en calificarla entre las más completas y talentosas artistas de nuestra época. Seamos honestos, estamos todos orgullosos de ser sus contemporáneos.

Porque ella nos ha dado una inmensa lección de arte, disciplina y permanencia, de calidad humana y resistencia frente a cualquier obstáculo que se le haya puesto en el camino. Estoy seguro de que cuando sintió que una piedra se interponía en su vida, la tomó en sus manos, la besó y dibujó en ella un arcoiris. Ella es una artista a prueba de fuego, como Alicia Alonso, con esas bridas tensas que la han llevado a cabalgar hacia el infinito y la posteridad.

Rosita Fornés se casó con su pueblo cuando era ya la novia de México; su corazón noble y resonante fue fiel a nosotros y nunca nos abandonó, ni aun en los tiempos difíciles, cuando se le cuestionaba por llevar en el pecho una cruz de diamantes.

Porque su refulgencia no radicaba en esa cruz, sino en su corazón de terrestre alegría, en su espíritu amoroso con su Patria.

No voy a decir aquí lo que ya todos saben. Que ella inauguró en Cuba la comedia musical con Mario Martínez Casado, el teatro lírico y la zarzuela con Antonio Palacios, el espectáculo de la noche habanera con la presea de su talento y su belleza sin par que la convirtieron en un símbolo de la mujer cubana de nuestra época.

Solo quiero decir que ella ocupará siempre un lugar único ahí donde la historia se tiene que rendir a la poesía: en la leyenda.

Y como a una leyenda viva, de carne y hueso, la homenajeamos a pocas horas del 11 de febrero, fecha de su nacimiento, con el repique de los atabales llegados de África, las castañuelas andaluzas y los pianos europeos con los que ella deleitó y seguirá deleitándonos a los públicos de Cuba y del mundo. Sea para ti, Rosita, este homenaje una muestra de nuestro respeto y cariño incondicional en tus 95 años de acumulación de juventud y talento.(Tomado de Granma y traducido en Google)

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Rosita Fornés in her 95 years

By Miguel Barnet

How to talk about art in Cuba without mentioning Rosita Fornés?

How to make a recount of the cultural life of the country between the XX and XXI centuries without talking about Rosita Fornés?

How can we be Cubans and contemporaries if we do not contemplate the figure of Rosita Fornés in our imaginary and collective memory?

How can we say that we have a lyric art, a musical comedy, a vernacular theater, a dramatic theater, a national song, a cinema, a glittering and universal cabaret and a unique and irreplaceable vedette without mentioning the glamorous and universal name of Rosita Fornés?

How to anthologize the most prominent figures of the 20th century without including her name?

Impossible.What an explosion of art and joy, of cosmopolitan and national vocation, took place at the Supreme Court of Art, of Monte and Prado, when that adolescent took the stage to sing a Spanish song in distant 1938!From that day, great for interpretive art in Cuba, things began to be defined before and after it in the world of entertainment.

Because she knew how to print to Spanish music that transcultured ingredient that made her sound Iberian and tropical, sensual and full of salt.She enrolled in the hall of stars when the others passed fleeting, if not unnoticed. Because she had that special and supreme gift that gave her life and that was consecrated with the approval of the most demanding and sensitive taste of her audience.And what is your audience? Fuenteovejuna, we could scream.

Because she has had the gift of putting us all in agreement to qualify her among the most complete and talented artists of our time. Let's be honest, we're all proud to be his contemporaries.Because she has given us an immense lesson in art, discipline and permanence, of human quality and resistance to any obstacle that has been put in the way.

I am sure that when he felt a stone come into his life, he took it in his hands, kissed it and drew a rainbow in it. She is a fireproof artist, like Alicia Alonso, with those tense bridles that have led her to ride towards infinity and posterity.Rosita Fornés married her town when she was already the bride of Mexico; his noble and resounding heart was faithful to us and never left us, even in difficult times, when he was questioned about wearing a cross of diamonds on his chest.Because his effulgence was not in that cross, but in his heart of earthly joy, in his loving spirit with his Homeland.I will not say here what everyone already knows.

That she inaugurated in Cuba the musical comedy with Mario Martínez Casado, the lyrical theater and the zarzuela with Antonio Palacios, the show of the Havana night with the medal of her talent and her unparalleled beauty that made her a symbol of the Cuban woman of our time.I just want to say that she will always occupy a unique place where history has to surrender to poetry: in the legend.

And like a living legend, of flesh and blood, we paid homage to her a few hours from February 11, the date of her birth, with the ringing of the Atabales arrived from Africa, the Andalusian castanets and the European pianos with which she delighted and will continue to delight the publics of Cuba and the world. Be for you, Rosita, this tribute shows our respect and unconditional love in your 95 years of accumulation of youth and talent. (Taken from Granma and translated into Google)

12/02/2018 22:21 mayabeque #. Cultura

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