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Inaugurado el VI Congreso del Partido

Inaugurado el VI Congreso del Partido

El General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), dio lectura este sábado al Informe Central al VI Congreso del Partido.

Poco antes el miembro del Buró Político José Ramón Machado Ventura, Primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, había inaugurado en esta capital la máxima reunión de los comunistas cubanos con la presencia del 99 % de los delegados, en total 997 de los 1 000 elegidos.

Machado Ventura recordó que el Congreso había comenzado realmente con las discusiones en la base del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, y precisó que en aras de aprovechar más los tres días disponibles para debates éstos se efectuarían en comisiones, lo cual daría oportunidad de intervenir a un mayor número de delegados, aclarando además que dichos documentos a discutir habían sido aprobados por los delegados el viernes en la noche.

Los jóvenes no le fallaremos a la Revolución

Los jóvenes no le fallaremos a la Revolución

 Fidel, dinos que otra cosa tenemos qué hacer, exclamaron los niños, como símbolo de firmeza y esperanza del futuro de la Revolución Socialista

OSCAR SÁNCHEZ SERRA

El desfile militar y popular en homenaje a los aniversarios 50 de la Victoria de Playa Girón y a la proclamación del carácter socialista de la Revolución ya se desplaza por la histórica Plaza de la Revolución, en ceremonia presidida por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejo de Estado y de Ministros.

Tras el parte del general de División Onelio Aguilera Bermúdez, jefe de las tropas, el general de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera ordenó al corneta el toque de silencio y las 21 salvas en honor a los caídos.

Fue la caballería mambisa con sus machetes en mano, símbolo y semilla de nuestro heroico y combativo pueblo, la que inició la velada en una plaza de la Revolución que presidida siempre por el héroe nacional escuchó decir a Maidel Gómez Lago, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, "los jóvenes no le fallaremos a la Revolución, porque la guía ha sido certera", un mensaje claro al imperio por parte de la juventud cubana, que como hace 50 años, como lo hiciera el Comandante en Jefe, exclamó ¡Viva el Socialismo!

Tras los mambises, el yate Granma, esta vez navegando no sobre encrespadas olas sino por las tranquilas y pacíficas aguas que aquellos 82 hombres con sus vidas le dieron a esta nación. El azul del mar donde hoy descansa la nave son sus pioneros que con pañoletas azules mantendrán la proa hacia un futuro de paz y soberanía.

El SAU-100 y el T-34, los mismos tanques que recibieron y cumplieron la orden del Comandante en Jefe de mojar sus esteras en las costa de Playa Girón para desde allí asestar el golpe certero al imperialismo, de la mano del propio Fidel haciendo el disparo a las embarcaciones que intentaron mancillar la Patria, pasaron por la histórica plaza, hoy como ayer en defensa de la Revolución democrática y socialista de los humildes, con los humildes y para los humildes.

Escoltaron a los tanques, jóvenes que representaron las columnas 1 y 2 del Ejército Rebelde, la Escuela de Responsables de Milicias, el Batallón de la PNR, las que lucharon en Girón en defensa del socialismo hace 50 años; al frente de ellos combatientes y Jefes de aquella gesta heroica que en 66 horas protagonizaron la Victoria de Girón, la primera gran derrota del imperialismo en América.

Le siguieron los alfabetizadores, quienes ya en medio de los combates de abril de 1961 libraban la primera gran batalla de la Revolución en pos del conocimiento para todo el pueblo. El lema de "Cuba, estudio, trabajo fusil, alfabetizar…" volvió a retumbar en la Plaza, hoy en una Plaza que ve a su pueblo culto y en consecuencia libre, como dijera el Apóstol; justo esa vanguardia de la Revolución es la que quería asesinar la invasión enemiga; los alfabetizadores cumplieron y Cuba fue el primer territorio libre de analfabetismo en América.

Colmena, mi Colmenita, laboriosas abejitas…. Los niños cubanos, fruto de aquella alfabetización, de los que heroicamente cayeron en la gesta independentista contra el colonialismo español, en el Moncada, en el Granma, en Girón, hoy ratifican con firmeza que son la esperanza y el futuro de la Revolución, al exclamar a todo pulmón y corazón "Fidel dinos que otra cosa tenemos que hacer".

En estos momentos avanza sobre la Plaza de la Revolución la Revista Militar y luego pasara el desfile popular.

Bella mañana en Cuba revolucionaria y socialista, histórica reafirmación de un pueblo que sabe ser consecuente con su historia, bajo cuyos principios construye su futuro.



 

 

“Girón en la memoria”

 

 

 

 

Cuando le rompieron los dientes a la contrarrevolución

Por Roberto Vázquez Pérez
Tomado de Girón 19/4/2001

Memorioso y exacto, Rodobaldo Vera Andreu rememora cómo los órganos de la Contrainteligencia cubana en la provincia de Matanzas evitaron que la quinta columna enemiga apoyara el desembarco mercenario por Playa Girón.

Aclara que la valentía de nuestros héroes y mártires fue factor esencial para realizar con absoluto éxito esta labor.

"La Agencia Central de Inteligencia (CIA) había previsto con los jefes de la quinta columna en nuestra provincia a dos de sus agentes: Ernestino Abreu Horta (Juan José, nombre de guerra), con el cargo de coordinador provincial del Movimiento de Recuperación Revolucionaria, y a Jorge Fundora Fernández (Patricio). Ambos apoyarían el desembarco. El primero operaba en Jovellanos, donde su padre había sido agricultor, y Patricio se movía en las inmediaciones de Canasí.

"Juan José recluta a varios traidores y desde La Habana traslada armas en su carro Ford de color blanco. Por su parte, Fundora también organiza un grupo de contrarrevolucionarios y crea un comité de recepción en Playa Amarillas, al norte de Canasí. Recibe un cargamento de 14 toneladas de armas y las esconde en una mina de yeso cercana. Seguidamente contacta y entrega armas a dirigentes del MRR en Cárdenas, Varadero y el antiguo central Tinguaro.

¿Cuáles fueron las misiones de esos grupos?

"Los de Canasí volarían el puente de Bacunayagua y todo el sistema de viaductos que comunicaba a la ciudad de Matanzas con La Habana, por la Carretera Central u otros accesos. De inmediato, desde las lomas, tirotearían a los milicianos que se dirigieran hacia Girón.

"Los de Cárdenas tomarían el antiguo aeropuerto de Varadero y combatirían a nuestras fuerzas en la loma de Phinney, lugar propicio porque los camiones van despacio por el grado perpendicular del terreno. Igualmente en el central Tinguaro y en Jovellanos se acometerían similares acciones.

"Pero ellos no recibieron a tiempo la información sobre la invasión. Los de Canasí se quedaron esperando órdenes, los de Cárdenas, no tuvieron tiempo de tomar el aeropuerto y fueron para el Valle de Guamacaro. Los de Tinguaro, días antes habían discutido sobre la jefatura de la banda, y ahorcado uno de los integrantes.

"¿Qué sucede entonces? Al producirse el desembarco por Playa Girón, nuestras tropas se concentraron en Jovellanos. Entonces ellos piensan que están descubiertos. Los detectamos y capturamos. Juan José pudo escapar y se asiló en una embajada.

"Los de Canasí fueron cercados, se les ocuparon las armas y el jefe también se asiló. Igualmente sucedió con los restantes alzados de la provincia. Ellos no se pudieron mover por la rápida reacción de la Revolución, y en estos empeños, de los CDR. Así se le rompieron los dientes a la contrarrevolución.

"Una prueba de que siempre el enemigo es el mismo, es que hace pocos meses fue detenido, cuando se infiltraba por Pinar del Río, Ernestino Abreu Horta (Juan José). Esto sucedió al cabo de 40 años.

Cuba hubiera sido un Viet Nam antes de Viet Nam

 

Por Olivet Santana de la Peña y Luis Rodríguez Ruballo

• Entrevista a José Ramón Fernández Álvarez, quien bajo las órdenes directas de Fidel dirigió las acciones en la Batalla de Playa Girón

-Aunque la Batalla de Girón constituye el principal objetivo de esta entrevista, que usted ha concedido amablemente a Girón, deseamos, primero, acercarnos al actual Presidente del Comité Olímpico Cubano, muy conocido como el Gallego Fernández, para saber sus apreciaciones sobre la sociedad cubana de aquella época.

-Soy de Santiago de Cuba. Estudié en la misma escuela que Fidel, en el Colegio Lasalle. Entré un año después de su salida. Conocí anécdotas sobre él, las cosas que se comentaban entre muchachos: que se destacaba en un deporte o en la disciplina tal, que era muy inteligente, en la resistencia que ofrecía a algunas medidas de los curas, de los hermanos Lasalle, que gobernaban aquello.

“Había estado en la Sierra Maestra y sabía de los desalojos de campesinos; de los niños con la barriga inflada por los parásitos y sin hospitales. Eso hacía reflexionar a cualquier persona que tuviera un mínimo de sentido ético, humano y solidario. De la simple observación de esas cosas no era difícil sacar la conclusión de que algo andaba muy mal en Cuba.

“Hace poco leía una entrevista a Raúl Castro, donde recordaba cuando miraba alrededor de su casa en Birán. Decía que casi todas las tierras de alrededor eran norteamericanas. Eso le hacían razonar que las cosas en una nación no están bien si los principales dueños del suelo son extranjeros.”

-Y sobre su carrera militar, ¿qué puede referirnos?

-Me gradué en la Academia Militar de Cuba en 1947 y después fungí como profesor. En 1954-55 realicé estudios básicos de artillería. Un año después marché a un curso de especialización y artillería en Fort Sill, EE.UU., donde radicaba el centro de Preparación de Artillería del Ejército y la Infantería de Marina.

“Vivíamos los años posteriores a la II conflagración mundial e iniciaba la Guerra Fría, del conflicto en Corea. Había una gran propaganda contra la Unión Soviética. No podían ocultar su preocupación su armamento soviético, que consideraban mejor.

“Chocaba mucho, cuando decía ‘soy cubano’, que asociaran a mi país con tal o más cual prostíbulo, las maracas, un ritmo, por cubano que fuera, o una marca de ron. El norteamericano de esa época era muy ignorante en geografía e historia mundiales.

“Influido por las películas del oeste y la personalidad del cacique nombrado Jerónimo, Flecha Rota, que combatió tan valientemente a los invasores blancos, pedí visitar una reservación india. Me llevaron a una, con cierta reticencia. No me agradó, porque más que una comunidad humana parecía un gheto, una ciudadela segregada. También contacté con los letreros de ‘solo para blancos’ y otras formas de discriminación. Si hablabas con alguien no blanco, percibías el rechazo, te desestimaban.

“Aprecié que el pueblo norteamericano es noble y generoso, pero vive alejado de la realidad, engañado. Los gobiernos instauraron la mentira como política de Estado para mantener su condición de potencia imperialista, gendarmes mundiales. Esa forma de engañar, les permite, inclusive, mantener una Ley Patriótica que atenta contra la libertad de los propios norteamericanos, implantada después del acto terrorista de las Torres Gemelas.”

-Pero fue preso por conspirar contra Batista...

-Desde el golpe de Estado de Batista y su camarilla el 10 de marzo de 1952 comencé a conspirar, junto a otros oficiales. Fui preso, y después del juicio, el 4 de abril de 1956, me trasladaron para el Presidio Modelo de Isla de Pinos. Sufrí maltratos y golpes. Fungí como Mayor del Presidio, para lo cual además de contar con el apoyo del Penal, requería que los 500 reclusos estuviesen de acuerdo.

“Tuve un incidente con un soldado que le disparó sin razón a un preso y lo denuncié. El sanguinario coronel Casillas me mandó a buscar. Cuando llegué a la oficina expresó: ‘Estuve hablando con Batista y me dijo que si vuelves al Ejército eres, por lo menos, coronel...’. ‘¿Quién le dijo a usted que yo quiero ser coronel de ese Ejército?’, respondí. ‘A ti te han lavado el cerebro ¿qué te pasa?’, replicó. ‘A mi no, a usted. Y mire, ya no soy más Mayor. Búsquese a otro’. Me fui. Minutos después recabó de mi presencia otra vez. Reiteró la oferta. ‘Sigo pensando igual’, contesté. ‘¡Llévenselo...!’, gritó irritado.

“Conocí a la gente del Movimiento 26 de Julio. Me nombraron Instructor Militar. Organizamos un batallón. Las clases eran en ‘seco’. Sin fusil alguno enseñaba cómo manipularlo, cargarlo; la forma de alinear los órganos de puntería; el momento de contener la respiración y halar el disparador. No quise ingresar en el 26, pues pensaba que no era ético, ya que integraba un grupo de más de 60 oficiales contrarios al régimen e irme era como traicionarlos.

“Leí libros y conversé mucho con Lionel Soto. Entendí muchas cosas sobre el marxismo como la plusvalía. Contacté con las ideas de Hart, Quintín Pino, Montané y Collado, el del Granma.

“A los tres días del triunfo y después de regresar de Isla de Pinos a La Habana y detener al general Eulogio Cantillo, entregué mis responsabilidades y fui para mi casa. No pensaba que me darían cargos. Consideraba inmoral pensar en eso sabiendo que el Ejército Rebelde había derrotado a la tiranía.

-Existe una entrevista que cambió el curso de su vida...

-A pocos días de regresar, me ofrecieron administrar el antiguo central Narcisa. Acepté y comencé a prepararme para asumir. Pero, el 11 de enero, Fidel me citó junto con otros oficiales que estuvieron presos por conspirar contra Batista. Designó algunas responsabilidades. Me llamó aparte y dijo que me encargara de la Escuela de Cadetes. No le contesté en ese momento.

“Al finalizar la reunión pedí hablarle a solas. Expliqué que veía a la Revolución con gran simpatía y creía en los cambios, pero tenía un trabajo para administrar un central.

-‘¿Cuánto te pagarán...?’, preguntó. ‘Mil pesos al mes’. ‘Yo no puedo pagarte eso...’ Entonces caminó de un lado para otro de la oficina. ‘Estoy de acuerdo contigo: Tú te vas para tu central y yo me dedico a escribir un libro sobre la Sierra Maestra, y la Revolución que se vaya al carajo...’Me quedé pensando, en silencio. ‘¿Adonde quería que fuera...?’ Ese mismo día, aún vestido de civil, marché a cumplir la misión asignada.”

-En las próximas horas conmemoramos 45 años de la Victoria de Playa Girón. Desearíamos algunas reflexiones sobre la gesta.

-En relación con la invasión, dejo por sentado que desde el primer momento tanto la táctica como la estrategia de todas las acciones estuvieron a cargo de Fidel, en estrecha cooperación del pueblo, el MININT, los CDR y la Retaguardia, lo que dio como resultado que a 66 horas del desembarco, este fuera derrotado.

“Fidel demostró sus dotes de estratega militar al utilizar de forma efectiva las tropas, la artillería terrestre y antiaérea, los tanques y morteros. Apreció correctamente que debía atacarse al enemigo desde todas las direcciones; decidió oportunamente golpear a la flota de desembarco, cortar los suministros y aislar a las fuerzas enemigas en tierra.

-¿Cómo se entera del inicio de la invasión y marcha a cumplir misión de dirigir las fuerzas revolucionarias?

“En la madrugada del 17 supe que desembarcaban por Ciénaga de Zapata. Fidel me indicó marchar para la Escuela de Responsables de Milicias de Matanzas. Empecé a buscar mapas de esa región. Fidel llama: ‘¿ya terminaste?’.’Estoy vistiéndome’. Cinco minutos después: ‘¿Ya saliste...?’. ‘Estoy saliendo’. Llego a la escuela. Fidel al teléfono: ‘Trasládate lo más rápido posible a la zona del desembarco’. Parto. Cuando llego a Jovellanos. Fidel: ‘¡Actúa con rapidez!. En el Central Australia tienes un teléfono directo con el Estado Mayor General. Allí radicará el Puesto de Mando...’

Al arribar a Australia el batallón 225 de las MNR de la región de Matanzas, le ordené tomar Pálpite, le que no fue posible en ese momento. Poco después llega la Escuela de Responsables de Milicias. A las 11 de la mañana caen Pálpite y Soplillar. Al comunicárselo a Fidel exclama: Ya ganamos la guerra, si no se dieron cuenta que tenían que defender a Pálpite, están perdidos.

Dimos la misión a la Escuela de atacar Playa Larga. La aviación enemiga arreció sus acciones contra nosotros. No contábamos con cobertura aérea, antiaérea, artillería ni tanques. La batalla de Playa Larga fue muy dura y sangrienta.

“El enemigo utilizó una buena estrategia y sus posiciones eran muy fuertes. Atrincheraron todo: tanques y cañones, que hacían fuego rasante sobre la carretera por donde era obligado avanzar...

-José Pérez San Román y Erneido Oliva, que estaban al frente de la tropa mercenaria, fueron alumnos suyos en los años 50...

-Sí, y demostraron tener conocimientos. Supieron aprovechar bien el terreno, pero no aprendieron todo lo que yo traté de enseñarles. Se pusieron en el lugar contrario. Además, aquí nadie los esperaba como “libertadores”, como les dijeron, sino una tropa muy valiente y totalmente desconocida para ellos.

“En la tarde llega Fidel a Australia. Indica que asuma la Jefatura de la Operación en Pálpite y hacia allí me dirijo. Comienzan a llegar al batey unidades de artillería antiaérea, terrestre y tanques. Emplazamos la artillería para el ataque.

“A las pocas Fidel está en Pálpite. Explotan proyectiles de la artillería enemiga en el batey. Le decimos que no debe estar allí. Se disgusta. Pero como siempre está en la primera trinchera de combate. Su presencia, a pesar de nuestra disconformidad, elevó enormemente la moral combativa del personal.

“Se inicia, con apoyo artillero, tanques y morteros el avance hacia Playa Larga. El combate concluyó a media mañana del 18 y desempeñaron un relevante papel los compañeros de la Escuela. Quedó abierto el camino hacia Girón.

“Cerca de los 10 de la mañana del 19 ocupamos San Blas y por la tarde Cayo Ramona y El Helechal. Continuamos avanzando rumbo a Playa Girón, donde irrumpimos a las 5 y 30 de la tarde.

-¿Por qué EE.UU no participó de forma directa en la invasión?

-Tengo una hipótesis: creo que las condiciones en Cuba no eran favorables para una intervención militar directa de los Estados Unidos (EE.UU.). En primer lugar, por el clamor popular y apoyo del pueblo a su Revolución, a Fidel y al Ejército Rebelde.

“Ellos, desde la Sierra Maestra, trataron de utilizar la vía de la eliminación física de Fidel, destruir al Movimiento 26 de Julio y neutralizar el proceso insurreccional. Nunca previeron la intervención como método de lucha.

“En segundo, por la simpatía de la Revolución Cubana en los movimientos populares en Centroamérica, Venezuela y otros países. Solo habían logrado, con gran presión, que los gobiernos amigos o con una elevada dependencia de Norteamérica, retiraran sus contactos con Cuba y rompieran las relaciones diplomáticas.

“Según documentos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) desclasificados, el presidente norteamericano Eisenhower aprobó, el 17 de marzo de 1960, realizar severas acciones contra la Isla, a lo que unía la ayuda a los asesinos que habían huido hacia EE.UU. También estaba en sus propósitos formar un Gobierno para enfrentarlo a las fuerzas revolucionarias en el poder.

“Entre los planes agresivos se encontraba, además, crear una organización militar en el exterior e introducirla para generar un movimiento contrarrevolucionario y estimular a los grupos de alzados en el país.

“Existe otro hecho, aún no escrito tal vez por pudor, que contemplaba la eliminación inmediata de Fidel, Raúl y el Che en una sola operación. No pensaban en una intervención directa, inclusive Kennedy, pocos días antes de Girón, se apresuró a declarar que no habría acción alguna contra Cuba.”

-¿Y si en ese momento hubiera triunfado la invasión...?

-Decía que una intervención directa hubiera sido un escándalo muy grande. Además hubieran tenido que enfrentar a un ejército popular que había derrocado a la dictadura, que contaba con 80 mil efectivos y contaba con su asesoramiento y apoyo logístico. Cuba no sería el paseo clásico donde un grupo llega y el presidente renuncia y el ejército y las milicias se pasan al otro lado.

“Coincido con Fidel que fue una suerte la victoria en tan poco tiempo. Nuestro pueblo es invencible, pleno de convicciones y valores y el liderazgo de Fidel es muy fuerte. Estoy seguro que todavía estaríamos combatiendo, porque las armas las empuñarían de generación en generación desde nuestros hijos hasta los nietos, no cesaría el combate por la libertad y soberanía hasta el triunfo.

“Resultó una suerte, reitero, porque hubieran muerto cientos de miles de personas, entre ellas norteamericanas. Cuba, sin dudas, hubiera sido Viet Nam antes de Viet Nam o como un Iraq en la actualidad.

-¿Aportó la Batalla de Girón aportó elementos enriquecedores a la Doctrina Militar Cubana?

-Por supuesto que sí. La Batalla de Girón dio a nuestra Doctrina Militar muchos elementos que enriquecen nuestras concepciones de la Guerra de todo el Pueblo. En tal sentido debemos partir de sus particularidades: extensa área de desarrollo bélico, tipo de fuerzas y tropas involucradas, características del enemigo y, por sobre todo, la participación de las amplias masas populares en el poder, conscientes de lo que defendían.

“Y digo populares porque ¿qué otra cosa son las milicias, el Ejército Rebelde y de la Policía, que tanto derroche de valentía demostraron, que la propia población uniformada? Otro complemento importante es que la lucha contra un invasor, conocido y odiado, que quiere modificar la opción socialista que ha decidido a defender a toda costa.

-Mira, Girón fue un oportuno aviso a los norteamericanos, en una escala menor a lo que sería hoy, sobre el grave error que cometería si un día se decide a agredir a nuestra Patria, porque como dijera Maceo ‘sólo recogerán el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perecen en la lucha’.”

 

Mujeres con olor a pólvora

Por Dagoberto Arestuche Fernández

De nuevo movimientos de camiones o milicianos a pie, disparos de armas, olor a pólvora, gemidos, vidas que dejan huellas de heroísmo, escenas conmovedoras. El recuerdo tiene esa fuerza de hace 45 años en las arenas de Playa Larga y Girón, de cada rincón histórico en aquel Abril de Victoria.

El Encuentro de Mujeres de Girón impactó por el contenido narrativo de enfermeras, brigadistas sanitarias, colaboradoras en hospitales y en disímiles lugares donde fueron atendidos por igual los cubanos vestidos del azul del cielo patrio o el verde de la Sierra, y quienes hollaron este suelo con su bota traicionera y mercenaria, pagada por el Imperio yanqui.

Atrapada por el dolor, Estrella Hernández rememora el valor de Nelson Fernández, el adolescente-héroe de solo 14 años de edad, quien, destrozado por la metralla, solo pedía hielo para saciar la inmensa sed, pero jamás escuchó de él lamento o llanto. “A pesar de su grave estado, pensaba en el futuro. Fue todo un hombre”.

Elsa Herrera respira hondo, requiere aunar fuerzas para hablar de Alberto Beltrán, quien seriamente herido no reclamaba atención para él, sino para sus compañeros del frente de batalla. “Difícil era comprender su actitud. No le importaba morir y sí salvar a los demás. Era de carne y hueso, pero con valor de acero”.

El silencio es sobrecogedor, habla entonces de Fausto Díaz. “Pedía que le dieran un fusil, ‘con un solo brazo seguiré combatiendo’. En su lecho estaba con ambas piernas y una de sus extremidades superiores cercenadas por la aviación de la Brigada de Asalto 2506. Qué estoicidad”.

El pueblo armado luchó en Girón por el socialismo

Por Clara Emma Chávez Álvarez

La convicción es lo que hace mártires (...) nadie se hace mártir simplemente porque espere un premio, o porque tema un castigo (...) nadie se comporta heroicamente por eso...
Fidel Castro

La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida, sentenció José Martí, y así lo han demostrado desde los primeros habitantes de la Isla que se opusieron al poder conquistador, hasta los cubanos de hoy que enfrentan las apetencias del imperio norteño.

Los hombres que murieron en Girón no fueron una excepción. Estudiar sus vidas no solo significa adentrarse en esta verdad, sino que permite descubrir el valor de la fuerza combatiente que logró la victoria frente al más poderoso país capitalista del mundo.

En el campo de batalla muchos murieron instantáneamente, otros continuaron combatiendo ya lesionados en reclamo que no se les retirara del frente, ni los atendieran a ellos, sino a sus compañeros más necesitados; y no fueron pocos los que recibieron los impactos mortales al acudir en auxilio de su hermano de ideales.

Al intentar definir el número exacto de los caídos, se tropieza con una dificultad que tiene su antecedente inmediato en la identificación de los cadáveres, labor que en su mayoría se realizó en Jagüey Grande, bajo la responsabilidad de un equipo creado al efecto.

Los restos humanos recogidos en el terreno de combate fueron trasladados al mencionado poblado. Allí se certificaba la defunción y se disponía el lugar de enterramiento, lo que determinó que en la mayoría de los registros se consignara como fecha de muerte los días 17 y 18 de abril, lo que no se ajusta –en la mayoría de los casos-, a la verdad. Además, entre los inscritos se encontraban invasores. En los términos de Yaguaramas y Abreus también se certificaron defunciones, y entre ellas, en el último lugar señalado, se asentaron aproximadamente diez personas desconocidas.

La sepultura se dispuso en Jagüey Grande, de lo que resultó una documentación que establecía nombre, unidad de combate, cuartón, fila y fosa del cementerio, más otros detalles que ayudaban a determinar la filiación individual. Posteriormente, reclamados por sus familiares, los restos de numerosos mártires fueron exhumados y trasladados a los camposantos del lugar de donde procedían.

A lo anterior se unieron las gestiones de búsqueda por parte de familiares y compañeros de aquellos que no regresaron, lo que completó en buena medida el empeño de localizar debidamente a todos los caídos. En igual sentido, a propuesta de un integrante del Batallón 116, se realizó un encomiable trabajo dirigido por el Gabinete Nacional de Identificación y el Departamento de Química Legal. Realizaron un pesquisaje en el área de operaciones militares y las circundantes, y al mismo tiempo señalizaron los sitios donde había mercenarios enterrados. Para ello, partieron de los límites de La Habana con Matanzas hasta Santa Clara, y del centro de la Isla hasta la costa sur, posible zona de rastreo de heridos, fallecidos después.

Indagaron en cementerios y registros civiles sobre los sepultados en un rango de tiempo prudencial, y ante alguna posibilidad completaban la información con los datos encontrados. Con igual objetivo visitaron los hospitales de toda la geografía rastreada. En el Estado Mayor del Ejército, en Santa Clara, consultaron las fichas dactilares de caídos en Girón; y así, con los elementos acopiados, presentaron en junio de 1961 un informe al Gabinete Nacional que totalizaba ciento cuarenta y cinco hombres, incluidos dieciséis invasores. Lógicamente esta cifra no sumaba a los muertos durante los bombardeos a los aeropuertos, ni a los que fallecieron tiempo después a consecuencia de las heridas recibidas.

No obstante el esfuerzo para lograr la identificación del total de caídos en esa gesta, por diversas circunstancias no se pudo establecer la identidad de todos los mártires, problemática que la historia se ha encargado de desentrañar, gracias a nuevas investigaciones que arrojan la cifra de ciento cincuenta y cinco vidas entregadas a la Patria durante el combate en el sur matancero. Entre ellos se consideran los heridos que fallecieron con posterioridad, los impactados en ocasión de los bombardeos y todos aquellos que recibieron la muerte mientras cumplían tareas de apoyo logístico a las tropas combatientes, o sea, las categorías de fallecidos que no contempló el informe de junio de 1961.

A partir de la última cifra, si investigamos la vida de cada mártir de Girón, verificamos una vez más el postulado martiano, pero si consideramos la totalidad como representación de los que llevaron a cabo la heroica hazaña, resultan elementos muy aleccionadores y contrapuestos a la composición social de los integrantes de la Brigada de Asalto 2506, responsable de la invasión de abril de 1961.

En el cuadro se ofrece una muestra elocuente de la composición social dicha brigada.

Composición social de los integrantes de la Brigada de Asalto 2506
• 110 latifundistas
• 24 grandes propietarios
• 112 grandes comerciantes
• 67 casatenientes
• 179 burguesía media
• 194 ex militares y esbirros batistianos
• 112 lumpen
• 82 altos empleados

En una valoración general de las fuerzas que enfrentaron a los invasores, a juzgar por lo estudiado, se puede concluir, una vez más y con apoyatura objetiva, que fue el pueblo armado, y en distintos niveles de desarrollo político e ideológico, pero en su totalidad revolucionario, el que propinó al imperialismo yanqui la derrota de Playa Girón.

Confirman esta aseveración las proyecciones ideológicas de gran cantidad de los inmolados, contenidas en cartas, conversaciones con familiares y compañeros, en las cuales emitieron conceptos que reflejan la condición humana y la convicción de esos hombres que ofrendaron sus vidas. En ellas aparecen con notable frecuencia: Fidel, Revolución, libertad, Cuba, Patria, pueblo, lucha, deber, madre, hermano, hijo, lo que revela la índole y propósitos que los guiaban. Osvaldo López López, para citar solo a uno, expresó: “Hoy ya no sueño con ser mambí, hoy lo soy junto a Fidel y hoy Cuba es libre. Los ideales mambises han triunfado”.

Al analizar los datos obtenidos del estudio, advertimos que la aplastante y rápida acción revolucionaria fue obra de la juventud, como lo prueba la edad media de los caídos (24,7 años), con la particularidad de algunos de 14, 15 y 16 años, verdaderos adolescentes. Las últimas ocupaciones que desempeñaron fueron las de jornalero, carpintero, jardinero, zapatero, albañil, chofer, obrero agrícola, mecánico, ferroviario, dependiente, estudiante, miembro de las FAR y de la Policía Nacional Revolucionaria. Del total, el cuarenta por ciento eran obreros, el treinta y dos militares (FAR y MININT) y el resto trabajadores de servicios, técnicos, empleados administrativos y por cuenta propia. Sólo un 0,6 por ciento era dueño de un pequeño negocio.

En cuanto a la escolaridad, según el sistema de educación vigente en 1961, la mayoría (ochenta y ocho) había vencido la enseñanza primaria, tres eran analfabetos, treinta y siete graduados de nivel medio y cuatro universitarios. Otro factor que resulta significativo es la procedencia social de los estudiados: sesenta y nueve por ciento obrera, y el treinta y uno por ciento obrero agrícola, para integrar un cien por ciento de trabajadores. Mientras, la militancia revolucionaria arrojó la preponderancia de antiguos miembros del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (cuarenta y tres) y del Ejército Rebelde (treinta y dos), e igual cifra de Jóvenes Rebeldes (AJR).

Esos hombres que integraron las fuerzas revolucionarias que enfrentaron la supremacía militar de una brigada equipada y entrenada por el Gobierno de los Estados Unidos; ganaron por su superioridad en cuanto a moral combativa y valor. Pero además, ese pueblo uniformado no fue a Girón a luchar sólo por la soberanía nacional, sino por las banderas del socialismo, puesto que el 16 de abril, en el entierro de las víctimas del bombardeo que antecedió al desembarco mercenario, se había proclamado el carácter Socialista de la Revolución. Del mismo modo, la historia no podrá olvidar que la victoria se logró en 72 horas, frente a un enemigo prepotente que consideró asegurado el éxito de su empresa.

Los días de Girón constituyeron jornadas de gloria, que se nutrieron del sacrificio de muchos cubanos y al precio de ciento cincuenta y cinco vidas, jóvenes, y con un porvenir de esperanzas que tronchó la agresión militar. La mayoría, por su temprana muerte, no llegó a constituir un hogar, ni disfrutar la paternidad.

Girón no fue solo el combate con las armas en las manos, fue la lucha de todo un pueblo por no dejarse arrebatar sus conquistas. Allí luchó por la vida el médico que prestó servicios en condiciones altamente difíciles, el chofer que transportó a las tropas o evacuó a la población civil, el que mantuvo las comunicaciones, el encargado del avituallamiento, el que tendió la mano para ayudar en lo que podía. Fue una batalla del pueblo y como tal tenía que resultar victoriosa, porque antes de entrar en combate, aquellos hombres, con un bajo nivel escolar, pero millonarios en convicciones y graduados en la lucha por la vida, sabían lo que iban a defender y a costa de qué lo hacían.

En Girón, a los ciento cincuenta y cinco mártires se unieron seis víctimas civiles, entre ellas dos niños que a pesar de su inocencia, no recibieron la indulgencia de los invasores. Así quedó impreso en la memoria del pueblo, en las páginas de la historia cubana y en la deshonra del Gobierno norteamericano que respaldó la invasión de Bahía de Cochinos. Por todo ello esta fecha debe quedar como propiciadora del recuerdo, para que nadie olvide la verdadera entraña e intereses del imperialismo y de sus seguidores; y porque los que perdieron la vida en las arenas y pantanos del sur matancero, ganaron la eternidad de la historia y viven en todo aquel que siente suya la obra de la Revolución y el deber de defenderla.

Para conocer la verdad de los sucesos de Girón

Por Reynaldo González Villalonga

• Museo Memorial de la Comandancia de las FAR

El ambiente original de los históricos días de abril de 1961 se palpa aún en el actual Museo Memorial de la Comandancia de las FAR, en el batey del antiguo central Australia, en Jagüey Grande.

Allí puede admirarse el teléfono de magneto utilizado por nuestro Comandante en Jefe para impartir las órdenes durante los combates de Playa Girón, al igual que el bolígrafo con el cual el entonces capitán José Ramón Fernández redactara los partes de guerra como jefe de Operaciones en la Ciénaga de Zapata.

Nuestra visita coincide con la de un grupo de turistas ingleses, como parte del convenio con la Agencia de Viajes Cubanacán. "De quienes acuden aquí, son ellos los más interesados en conocer la verdad sobre la invasión mercenaria", nos dijo Olga Lidia Cárdenas, la directora.

Esa aseveración la pudimos comprobar. En las salas, ante la explicación del guía, Harold Abella, los británicos formulaban una y otra preguntas y recibían la ampliación esperada sobre cada fotografía o pieza mostradas.

"Los turistas ingleses vienen a Cuba con muchas expectativas para conocer nuestra realidad, en especial acerca de la verdadera historia de lo que aconteció en abril de 196l; ellos no se ocultan para mostrar su satisfacción por la victoria del pueblo cubano sobre los invasores organizados y financiados por el imperialismo yanqui", agrega Abella.

Paul MacGuinney, uno de los visitantes, nos dijo: "Este es un museo muy interesante, pequeño, pero fantástico por lo que encierran sus vitrinas. Por tanto, conserven estas reliquias, pues tienen un gran valor histórico. Al regreso recomendaremos a nuestros familiares y amigos para que vengan aquí y disfruten de lo que hoy tanto nos ha complacido".

Desde hace dos años Olga Lidia se mantiene al frente de la institución. Con ella trabaja un colectivo ejemplar, integrado por una guía de exposición, dos técnicas, dos museólogas, una auxiliar de limpieza y tres custodios. Todos con un alto sentido de propiedad de algo que ya forma parte de su cotidianidad.

La última adquisición, de gran interés, es sin dudas la pieza antiaérea conocida como Cuatro bocas, con la cual la dotación de los artilleros de la Base Granma derribaron el 17 de abril al B-26 que ametrallaba el batey del Australia.

La donación fue autorizada por el Comité Central del Partido, a solicitud de los antiguos artilleros, en particular por la gestión de Reynaldo González Rodríguez y entregada por el MINFAR al Museo.

Por cierto, partes de uno de los motores y otras piezas del aparato se exhiben a la entrada del edificio. Según recoge la historia, los pilotos Frank Leo Baker y Thomas Williard Ray tuvieron que realizar un aterrizaje forzoso en un cañaveral cercano, donde cayeron en un encuentro con los milicianos.

Uno de los cadáveres estuvo conservado durante casi 18 años en el Departamento de Medicina Legal, hasta que al fin la viuda lo reclamó y pudo trasladarlo a los Estados Unidos. Actualmente está sepultado en el cementerio de Boston, Massachusets.

De gran interés resultan asimismo uniformes y armamento de milicianos y mercenarios, la pistola del combatiente Iluminado Rodríguez y el certificado de reconocimiento otorgado al personal del Hospital de Jagüey Grande por atender a los heridos durante los combates.

La Muestra del Mes de abril está dedicada a la retaguardia de Girón, en especial a la participación de la mujer jagüeyense durante los sucesos de Girón, bien como enfermeras, cocineras y en otras labores de apoyo.

"Nuestra proyección inmediata será habilitar en abril una salita dedicada a la historia del central Australia, para exhibir fotos y piezas pertenecientes a la industria, existente desde la segunda mitad del siglo XIX", apunta la directora de este museo que hace honor a su nombre con la concurrencia de visitantes de todo el mundo que saben apreciar lo que sus alas atesoran.